Dermatología

Las categorías más comunes son las infecciones fúngicas, las infecciones de la piel y tejidos blandos (IPTBs) y el acné

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Aunque comúnmente estén consideradas como problemas menores, entre las 10 condiciones patológicas más prevalentes a nivel mundial, 3 de ellas son dermatológicas1. En Estados Unidos, por ejemplo, las enfermedades dermatológicas suponen más de 14 millones de visitas médicas y 850.000 hospitalizaciones2.

Las categorías más comunes son las infecciones fúngicas, las infecciones de la piel y tejidos blandos (IPTBs) y el acné1. Estos 3 grupos engloban diferentes características comunes. Por un lado, y muy importante, pueden afectar a la calidad de vida, ya no solo de la personas que vive con la enfermedad, sino también a la de su cuidador o cuidadores, ya que a veces no solo tiene repercusiones sintomatológicas y exige un absentismo laboral o escolar que dificulta el día a día familiar3.

Por otro lado, además, una de las mayores preocupaciones al respecto radica en la creciente complicación para conseguir un tratamiento suficientemente efectivo. En la medicación de las infecciones por hongos o las IPTBs, existe una situación comprometida a tener en cuenta y es que el uso inadecuado de los antimicrobianos ha conducido a que las resistencias a estos productos vayan en aumento y constituyan ya un problema mayor de salud pública4.

En las IPTBs, sus agentes causales mayoritarios, el S.pyogenes y en especial, el S.aureus5 ya tienen tasas de resistencia que pueden llegar a superar el 70% en algunos países y para determinadas moléculas6. Una de las cepas resistentes más complejas, por sus consecuencias y por su dificultad de tratamiento, el SARM (S. aureusmeticilin resistente) provoca que las personas infectadas con ella tengan un 64% más de probabilidades de tener complicaciones que aquellas infectadas por cepas no-resistentes4.

La rápida identificación junto con el uso a tiempo y juicioso de los fármacos antimicrobianos optimiza la evolución de los pacientes y minimiza la aparición de efectos farmacológicos adversos y la emergencia de resistencias7. Desde Ferrer tenemos la intención de favorecer la generación de soluciones y servicios globales para facilitar la rápida detección y su consecuente tratamiento ya sea oral o tópico para así, no solo evitar su contagio y facilitar la reincorporación del paciente a su entorno educativo o profesional, sino también para mejorar su calidad de vida, la calidad asistencial pública y privada y alargar la vida útil de lostratamientos gracias a su uso racional.

Referencias:

 

1 Hay RJ, Johns NE, Williams HC, Bolliger IW, Dellavalle RP, Margolis DJ, et al. The Global Burdenof Skin Disease in 2010: AnAnalysisofthePrevalence and Impactof Skin Conditions. J InvestDermatol [Internet]. 2014 Jun [cited 2019 Feb 19];134(6):1527–34. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24166134

2 Miller LG, Daum RS, Creech CB, et al. Clindamycin versus trimethoprim- sulfamethoxazoleforuncomplicated skin infections. N Engl J Med 2015; 372:1093–103.)

3 Feaster T, et al. Topicaltherapiesforimpetigo. PediatrEmergCare. 2010;26(3):222–31.

4 WorldHealthOrganization. Antimicrobialresistance [Internet]. Factsheet. 2017 [cited 2017 Nov 7]. Availablefrom: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs194/en/

5 Koning S, Van Der Sande R, Verhagen A, Van Suijlekom-smit L, Morris A, Butler C, et al. Interventionsforimpetigo( Review ). Cochrane Library. Cochrane DatabaseofSystemicReviews. John Wiley &Sons; 2012. Internet..Availablefrom: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=Koning+2012+impetigo+metaanalysis.( consultado 29.07.2019)

6 WHO. Antimicrobialresistance [Internet]. Media Centre. WorldHealthOrganization; 2015 [Consultado julio 2019]. Available at: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs194/en/

7 Doron S, Davidson LE. Antimicrobial Stewardship. Mayo Clin Proc 2011; 86(11):1113-1123.